Mini flanes de choclo con queso crema, dorados y cremosos

Un postre distinto, suave y con una textura única que combina lo cremoso con el toque natural del choclo.

Por fuera se forma una capa bien dorada que aporta sabor y contraste, mientras que el interior queda húmedo, tierno y delicado. Es de esos que sorprenden desde el primer bocado y se vuelven un clásico en casa.

Ingredientes

  • 2 tazas de choclo (maíz) desgranado
  • 200 g de queso crema
  • 3 huevos
  • 120 ml de leche
  • 100 g de azúcar

Para los moldes:

  • Manteca (cantidad necesaria)
  • 2 cucharadas de azúcar extra

Preparación

  1. Colocá el choclo junto con la leche en una licuadora o procesadora. Procesá hasta obtener una mezcla semi cremosa. Es importante que no quede completamente lisa: tiene que conservar una textura ligeramente granulada.
  2. Agregá el queso crema y procesá nuevamente hasta que se integre bien con el choclo. La mezcla debe volverse más espesa y uniforme.
  3. Incorporá los huevos y el azúcar. Mezclá o procesá suavemente solo hasta integrar. Evitá batir en exceso para no incorporar demasiado aire.
  4. Enmantecá bien los moldes individuales, cubriendo base y bordes.
  5. Espolvoreá azúcar en los moldes. Este paso es clave para lograr el dorado característico en la superficie.
  6. Volcá la preparación en los moldes, llenándolos hasta aproximadamente 3/4 de su capacidad.
  7. Colocá los moldes dentro de una fuente más grande y agregá agua caliente hasta cubrir la mitad de su altura (baño María).
  8. Llevá a horno precalentado a 170 °C y cociná entre 40 y 50 minutos.
  9. El punto justo es cuando los bordes están firmes pero el centro todavía se mueve levemente.
  10. Para lograr ese dorado intenso de la superficie, podés activar el grill durante los últimos minutos, controlando que no se quemen.
  11. Retirá del horno y dejá enfriar unos minutos antes de manipular.
  12. Podés servirlos directamente en el molde o desmoldarlos pasando un cuchillo por los bordes.
  13. Se pueden consumir tibios o fríos, aunque tibios resaltan mejor su textura cremosa.

Consejos:

  • El secreto de este postre está en no procesar demasiado el choclo. Tiene que sentirse apenas la textura, eso es lo que lo diferencia de un flan clásico.
  • Si usás choclo en lata o congelado, escurrilo muy bien para evitar exceso de líquido que pueda afectar la consistencia final.
  • El baño María es fundamental para que la cocción sea suave. Sin este paso, la mezcla puede cocinarse de forma brusca y perder cremosidad.
  • No llenes los moldes hasta arriba, ya que la preparación crece levemente en el horno.
  • Para un dorado más marcado, podés espolvorear una pequeña cantidad extra de azúcar antes de hornear.
  • Evitá cocinar a temperatura alta. Este tipo de preparaciones necesita calor moderado para lograr una textura pareja.
  • El queso crema aporta suavidad y ayuda a mantener la humedad del interior.
  • Si te pasás de cocción, el resultado puede volverse más seco y perder esa textura húmeda que se busca.
  • Para desmoldar prolijo, dejalos reposar unos minutos y pasá un cuchillo por los bordes con cuidado.
  • Si los hacés con anticipación, podés guardarlos en heladera, pero antes de servir conviene dejarlos unos minutos a temperatura ambiente.
  • También podés darles un golpe de calor suave antes de servir para recuperar mejor la textura.
  • La combinación del dulzor del choclo con la cremosidad del queso es lo que hace especial este postre, por eso es importante respetar las proporciones.

Un postre simple pero con un resultado diferente, ideal para quienes buscan algo casero que salga de lo común.

Tiene ese equilibrio justo entre textura y sabor que hace que siempre quieras un poco más.

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