Tarta cremosa de ricota casera que queda suave, alta y perfecta para cortar

Esta tarta es un clásico de la pastelería casera: base suave, relleno cremoso y una cubierta de masa que se hornea hasta quedar apenas dorada.

El resultado es una tarta equilibrada, húmeda por dentro y con una textura delicada que se disfruta en cualquier momento.

Ingredientes

Para la masa:

  • 250 g de harina
  • 120 g de manteca fría
  • 90 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de polvo de hornear

Para el relleno:

  • 500 g de ricota bien escurrida
  • 150 g de azúcar
  • 3 huevos
  • 100 ml de crema de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Ralladura de limón
  • 2 cucharadas de fécula de maíz

Para terminar:

  • Azúcar impalpable para espolvorear

Preparación

  1. En un bowl colocá la harina, el azúcar, la pizca de sal y el polvo de hornear. Agregá la manteca fría en cubos y mezclá con los dedos hasta lograr una textura arenosa.
  2. Incorporá el huevo y la esencia de vainilla. Mezclá hasta formar una masa suave y uniforme. No hace falta amasarla demasiado.
  3. Formá un bollo, envolvelo y lleválo a la heladera durante 30 minutos para que la masa tome firmeza.
  4. Dividí la masa en dos partes: una un poco más grande para la base y otra para la cubierta.
  5. Estirá la porción más grande con un palo de amasar y forrá un molde para tarta previamente enmantecado, cubriendo base y bordes.
  6. Pinchá el fondo con un tenedor.
  7. En un bowl grande colocá la ricota junto con el azúcar y mezclá hasta lograr una textura cremosa.
  8. Agregá los huevos de a uno mientras mezclás. Luego incorporá la crema de leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón.
  9. Sumá la fécula de maíz y mezclá bien hasta que la preparación quede suave y sin grumos.
  10. Volcá el relleno sobre la base de masa y alisá la superficie.
  11. Estirá la masa restante y cubrí la tarta. Podés colocarla entera o en tiras formando un enrejado suave.
  12. Llevá al horno precalentado a 170–180 °C durante aproximadamente 45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y firme.
  13. Dejá enfriar completamente antes de desmoldar.
  14. Antes de servir, espolvoreá azúcar impalpable por encima.

Tips y consejos:

  • Escurrir bien la ricota ayuda a que el relleno quede más firme y cremoso.
  • La ralladura de limón aporta frescura y realza el sabor del relleno.
  • No batir demasiado la mezcla para evitar que el relleno pierda textura.
  • Si querés una superficie más brillante, podés pincelar la cubierta con un poco de huevo batido antes de hornear.
  • La tarta queda aún mejor después de unas horas de reposo en la heladera.

Cuando se enfría completamente, la textura del relleno se vuelve más firme y cremosa, logrando ese equilibrio perfecto entre la masa suave y el interior delicado que caracteriza a esta tarta.

Related Posts