
¿Te encanta tomar duchas largas y calientes o relajarte en la bañera? ¿O tal vez nadas como un pez y vas a la piscina todos los días?
Seguramente has notado el curioso efecto del agua en tu piel.
“Tras tan solo unos minutos en condiciones de humedad, las palmas de las manos, las plantas de los pies y, en particular, las yemas de los dedos, pasarán de estar lisas a arrugadas”, afirma el dermatólogo Alok Vij, MD.
Pero, ¿por qué se arrugan los dedos? El Dr. Vij explica la ciencia que hay detrás de este fenómeno y ofrece algunos consejos para proteger la piel de otros problemas cutáneos.
¿Por qué se te arrugan los dedos?
Entonces, ¿qué sucede? ¿No debería la exposición al agua rellenar la piel como una ciruela, en lugar de arrugarla como una pasa?
“Esta es una pregunta fascinante”, dice el Dr. Vij. “Esa ‘poda’ es más que la simple absorción pasiva de agua en la capa externa de la piel, rica en proteínas. Es un proceso activo y adaptativo controlado por el sistema nervioso simpático”.
El sistema nervioso simpático forma parte de un sistema más amplio que se encarga de procesos corporales inconscientes como la digestión y la respiración.
Es la principal responsable de la “respuesta de lucha o huida” que nos ayudó a escapar de un tigre dientes de sable en tiempos prehistóricos.
Se cree que la piel arrugada se debe a que los vasos sanguíneos se contraen y la piel forma arrugas para ayudar a sujetar mejor los objetos en condiciones húmedas, lo que permite agarrar los peces resbaladizos y escurridizos que nuestros cuerpos necesitaban para sobrevivir en el pasado.
“Los surcos que aparecen en la piel actúan como las bandas de rodadura de los neumáticos”, explica el Dr. Vij. “Permiten que el agua se deslice entre la superficie de las yemas de los dedos y la superficie de los objetos que intentamos agarrar, como esa pastilla de jabón que se nos acaba de caer”.
¿Es normal?
Sí, que la piel se arrugue al estar en el agua es inofensivo y le ocurre a todo el mundo. Quizás hayas oído a alguien decir que tiene los dedos arrugados, las manos arrugadas o la piel arrugada, y sobre todo, los dedos arrugados. Una vez fuera del agua, la piel debería volver a la normalidad.
Y si bien es común que la piel se arrugue, es mejor no abusar de ella en la ducha o la bañera.
“Cuando la piel empieza a arrugarse, es señal de que hay que dar por terminado el tratamiento”, dice el Dr. Vij.
Entonces, ¿qué puedes hacer para evitar que tu piel se arrugue? Lo ideal es bañarse con agua tibia, no caliente, para evitar eliminar los aceites naturales de la piel.
En cuanto salgas, sécate brevemente con una toalla. Luego, aplica rápidamente crema hidratante para devolver la hidratación a la capa externa de la piel.
Para quienes disfrutan de darse un chapuzón en la piscina o nadar largos, la descamación de la piel ocurre con más frecuencia, pero la mayor preocupación es qué otros efectos puede tener en la piel el estar sumergida en agua durante tanto tiempo.
“Los nadadores frecuentes se enfrentan a problemas mayores que el simple hecho de arrugarse los dedos”, señala el Dr. Vij.
La exposición constante al agua, al cloro y a otros productos químicos puede provocar sequedad en la piel, eccema o foliculitis.
Para evitar la irritación, el picor, la inflamación o la infección de la piel que se producen, el Dr. Vij le aconseja lo siguiente:
- Date una ducha corta con agua tibia y jabón suave justo después de salir de la piscina.
- Aplícate una crema hidratante después de salir de la ducha.
- Lava siempre los trajes de baño y sécalos bien antes de volver a usarlos.
- Aplícate un protector solar resistente al agua o impermeable media hora antes de nadar al aire libre, y cada vez que salgas de la piscina y te seques con la toalla.
“Estos consejos te ayudarán a disfrutar de los numerosos beneficios de la natación sin consecuencias negativas para tu piel”, afirma el Dr. Vij.
Cuándo deberías preocuparte
Si tienes la piel arrugada por estar en el agua, normalmente no hay motivo para preocuparse. Es algo normal y una forma en que tu cuerpo te protege y te ayuda.
Pero si notas la piel arrugada o con aspecto de estar arrugada y no has estado en contacto con el agua, podría ser un síntoma de algún problema de salud, como por ejemplo:
- Deshidración
- Lupus
- Linfedema
- Enfermedad tiroidea
- Esclerodermia
- enfermedad de Raynaud
En esos casos, siempre es mejor hablar con su médico sobre sus síntomas.
“Nuestra piel cuenta historias fascinantes sobre cómo los humanos nos hemos adaptado al medio ambiente”, reflexiona el Dr. Vij. “Y su respuesta a la exposición prolongada al agua no es diferente”.