Esta lasaña es una de esas recetas que siempre funcionan: simple, abundante y con mucho sabor.
No lleva salsa roja, sino una base bien cremosa que se mezcla con el queso y el jamón en cada capa.

El resultado es una preparación suave, dorada por arriba y con ese efecto irresistible de queso fundido.
Ingredientes
- 12 a 15 placas de lasaña
- 300 g de jamón cocido
- 400 g de queso (mozzarella o similar)
- 50 g de queso rallado
Para la salsa blanca:
- 1 litro de leche
- 50 g de manteca
- 3 cucharadas de harina
- Sal, pimienta y nuez moscada a gusto
Preparación
- Si usás placas de lasaña que necesitan cocción previa, hervilas en abundante agua con sal hasta que estén al dente. Luego escurrilas y reservalas separadas para que no se peguen.
- En una olla, derretí la manteca a fuego medio. Agregá la harina y mezclá durante unos minutos hasta formar una pasta sin grumos.
- Incorporá la leche de a poco, mezclando constantemente para evitar que se formen grumos. Cociná hasta que espese y logres una salsa blanca cremosa. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
- En una fuente para horno, colocá una base de salsa blanca para que no se pegue la pasta.
- Agregá una capa de placas de lasaña, luego una capa de jamón y otra de queso. Cubrí con salsa blanca.
- Repetí el proceso formando varias capas hasta terminar con una capa de salsa blanca por encima.
- Espolvoreá queso rallado en la superficie para lograr un buen gratinado.
- Llevá al horno precalentado a 180 grados durante 25 a 30 minutos, hasta que esté bien caliente y dorada por arriba.
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de cortar, así las capas se asientan mejor.
Tips y consejos:
- La clave de esta receta está en la salsa blanca. Tiene que quedar cremosa pero no demasiado líquida, así mantiene la estructura de la lasaña.
- Podés usar diferentes quesos según lo que tengas, pero lo ideal es combinar uno que funda bien con otro más sabroso.
- No escatimes en salsa entre capas, eso evita que la lasaña quede seca.
- El reposo después del horno es fundamental para lograr un corte más prolijo.
- Si querés un toque más intenso, podés agregar un poco de queso tipo parmesano entre las capas.
- Para un gratinado más marcado, podés subir la temperatura los últimos minutos.
- Es una receta ideal para hacer con anticipación, ya que al recalentar queda incluso más sabrosa.
Es una lasaña simple pero muy rendidora, perfecta para compartir y disfrutar de un plato bien casero.